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Diferencias entre hematoma subdural y epidural

Cuando ocurren lesiones de cierta magnitud en la cabeza pueden suceder graves consecuencias como el hematoma subdural o el hematoma epidural. Ambos son masas de sangre coagulada (hematoma) causadas por traumas en la cabeza y que se depositan fuera del cerebro, pero dentro del cráneo. No obstante, estos difieren entre sí en función de sus posiciones relativas a la –duramadre-, que es una de las tres membranas junto con la aracnoides y la -piamadre- que conforman las meninges.

En este sentido, en este artículo te presentamos las diferencias entre un hematoma subdural y un hematoma epidural, con la intención de que nuestros lectores conozcan en mayor detalle de qué se trata cada uno de ellos.

Hematoma Subdural

El hematoma subdural es aquel que se produce entre la duramadre y la aracnoides, donde la duramadre es la primera de las tres membranas que conforman las meninges y que recubren al cerebro y la aracnoides es la segunda capa. Así, el hematoma subdural agudo se asocia hasta en un 50% con traumatismo craneoencefálico severo y es originado por hemorragia de las venas puente entre la superficie cerebral y los senos venosos o también por el sangrado de los vasos corticales que se encuentran bajo la duramadre.

Por otro lado, podemos clasificar este tipo de hematomas según el tiempo de evoluacion, donde los hematomas agudos son los que se presentan en las primeras 72 horas, los subagudos entre los 4 días y las 3 semanas y los crónicos, generalmente, después de las 3 semanas hasta tres o cuatro meses. No obstante, la mayoría de los hematomas subdurales son agudos, ya que, se manifiestan en las primeras 72 horas posteriores a la lesión.

Adicionalmente, los hematomas subdurales pueden crecer significativamente hasta el punto de causar síntomas tales como dolores de cabeza, dificultad para hablar, confusión, letargo, falta de equilibrio, o incluso un ataque. El tratamiento del hematoma subdural varía dependiendo de la amplitud del mismo pero digamos que la cirugía de emergencia se realiza en aquellos mayores a 5 mm. Por lo tanto, algunos estudios han demostrado que los pacientes con pequeña alarma de hematomas subdurales pueden prescindir de la cirugía si son monitoreados de cerca para detectar signos de deterioro.

Hematoma Epidural

El hematoma epidural es aquel que se produce entre el cráneo y la duramadre. Este tipo de hematomas se asocia hasta en un 90% a fractura craneal, la cual generalmente produce el desgarro de la arteria meníngea media o sus ramas. Además de esto, debido a que la duramadre también recubre a la médula espinal, un sangrado epidural puede también presentarse en la columna. En la mayoría de los casos los hematomas epidurales se producen por traumas físicos severos y producen un aumento en la presión intracraneal, por lo que, sus consecuencias pueden llegar a ser mortales.

Igualmente, el hematoma epidural es en su mayoría agudo, ya que, sus síntomas aparecen de forma inmediata al traumatismo y suelen ser rápidamente progresivos, yendo desde pérdida del estado de alerta hasta datos de hipertensión intracraneal severa. Este hematoma es de urgencia neuroquirúrgica, por lo que, su tratamiento consiste en realizar craneotomía o craniectomía si es que persiste la hipertensión intracraneal.

Una vez explicadas las características de los hematomas subdurales y epidurales se presentan las siguientes diferencias:

Hematoma Subdural Hematoma Epidural
Este hematoma se ubica entre la duramadre y la aracnoides. Este hematoma se ubica entre el cráneo y la duramadre aunque puede aparecer también en la columna vertebral.
Puede ser agudo, subagudo o crónico, dependiendo del tiempo de evolución. En su mayoría es agudo, ya que, sus síntomas se presentan de forma inmediata a la lesión.
El tratamiento del hematoma subdural varía dependiendo de la amplitud del mismo, pudiendo realizarse cirugía o seguimiento médico. El tratamiento del hematoma epidural es la cirugía de emergencia (craneotomía o craniectomía).
La mortalidad oscila entre un 50 y un 90% según la oportunidad de la cirugía. La mortalidad es de un 20% hasta un 55%, según la oportunidad d la cirugía.

 

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